Educación para ambos géneros

Luis M. De Jesús
Doctor en Educación

Los niños presentan un menor aprovechamiento académico que las niñas, según un artículo presentado en el periódico El Nuevo Día recientemente. En el artículo atribuían este hecho a razones mayormente de tipo biológico. Esto es, las diferencias en el desarrollo integral, madurez, y los problemas de aprendizaje entre los géneros.
Aunque de manera genera, podemos estar de acuerdo con estas diferencias, marcadamente de tipo biológico, sostengo que hay aspectos sociales asociados al género que pueden ser igualmente influyentes.
El ambiente que se desarrolla en los salones de clases no es el más apropiado para el éxito de los varones. Los ambientes de aprendizaje que se desarrollan allí, generalmente, son ambientes femeninos no atractivos a los varones. Cuando examinamos las actividades y los materiales, éstos tienden a ser pasivos y de contenidos poco pertinentes para los niños.
Por otro lado, cuando el niño que por sus capacidades intelectuales puede hacer ajustes sin mayores esfuerzos y sobresalir, eventualmente según aumenta el grado, recibe el rechazo de sus pares menos exitosos obligándolo, eventualmente a considerar no superarse tanto en sus estudios.
La escuela, mayormente a partir de sexto grado, representa un ambiente hostil para el estudiante varón que puede o desea destacarse académicamente.
Recomiendo que cuando diseñemos ambientes de aprendizaje tomemos en consideración el género no atendido por la escuela, así también desarrollar mecanismos creativos que protejan a los estudiantes varones sobresalientes del rechazo social de sus pares que no son igualmente exitosos y estimular el reclutamiento de maestros varones que sirvan de modelos y que puedan sugerir maneras de entusiasmar al niño con la escuela. En este aspecto el antropólogo social puede tener mucho que aportar.
¿El bajo aprovechamiento de los varones es un asunto biológico o social? Me parece que estamos esencialmente de acuerdo en que es un problema complejo, multidimensional, donde intervienen dimensiones biológicas y sociales.
Siempre he mantenido la postura de que el problema de bajo aprovechamiento en las escuelas, niños y niñas, en un problema social. Nosotros, como sociedad, esto incluye a cada ciudadano- pobre o rico, niño o adulto, hombre o mujer- no le hemos dado el valor al recurso cultural que constituye la educación.
Este es probablemente el recurso cultural más desperdiciado por todos. La educación es “gratuita” pare el ciudadano, pero es sumamente costosa para el contribuyente y su mal uso revierte en costos sociales insostenibles. Hace falta urgentemente un nuevo contrato social.

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